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sábado, 1 de diciembre de 2012

Ricos que gobiernan para ricos


 No nos engañemos,  la llamada clase media, que según los expertos es un invento muy nuevo, corre un serio peligro de quedarse a “la cuarta pregunta”. La exclusión social llama a su puerta junto a la Navidad, con mula y buey incluidos.
Por decisión de estos señores que dicen gobernarnos, el pensionista medio de este país deja de cobrar 436 euros. Una de tantas líneas rojas saltada a la torera, digo a la torera porque esa fiesta nacional sí sigue subvencionada. Los equipos del deporte o negocio rey, deben a la hacienda pública y a la seguridad social, pero eso es pecata minuta. Mientras funcione el ‘panem et circenses ‘que entretengan a las masas, cada vez más hambrientas, que se lo pregunten a Cáritas y Cruz roja,  no hay muchos problemas, y si los hubiere, para eso está la policía o los Mossos d’Esquadra, que aunque apaleen y torturen, ya se les indultará. Y los 200 jueces que se manifiestan contra esta barbaridad que huele a los viejos tiempos dictatoriales, que se dediquen a lo suyo. El caso es que tampoco quieren desahuciar a los que se han quedado sin trabajo y no pueden pagar esa hipoteca abusiva, pero la vieja ley decimonónica pende sobre el débil como una espada de Damocles. Otra vez este gobierno se pliega a las exigencias de los ricos banqueros, que no bancarios. Solo nos queda esperar a que el Tribunal europeo se pronuncie y diga lo que todo el mundo piensa y sabe sobre esta ley desproporcionada e injusta.
Las protestas recorren este país maltrecho, vestidas de colores; el blanco de la Sanidad, el verde de la Educación, el negro de los funcionarios, el naranja de los dependientes y servicios sociales, el violeta para los que defienden los derechos de las mujeres, y un largo etcétera donde incluiremos a los pensionistas y parados con malos hábitos adquiridos como el de no trabajar, según Ángel Gurría, secretario de la OCDE. Apenas ha estado 24 horas en España y se permite la desfachatez y  la sinvergonzonería no solo de pedir un despido más barato aún, sino también de insultar a los parados de larga duración, llamándoles vagos. No nos extrañe, pues una señora rica de papá y  diputada, ya dijo ‘que se jodan’ cuando bajaron la prestación por desempleo. Ya saben, ‘después de puta, poner la cama’.
Si usted tiene por fortuna una nómina, sin extras, le descontarán un veintitantos por ciento, más el diez que ya le han bajado, pero si tiene dinero de verdad, es decir, es rico, será más rico porque la deducción es ridícula. Pagamos más impuestos, te bajan el sueldo cuando quieren, te quitan las pagas extras, sube el IPC por encima de las previsiones de estos genios, como siempre, volverán a subir el IVA…
Pero estamos a las puertas de la Navidad, no se deprima ni se ponga enfermo, y aunque tenga dos hijos universitarios con su subida brutal de las tasas, sonría como el escudero pobre del Lazarillo de Tormes.
Termino porque no les quiero agobiar. Cada vez somos más los que estamos a esa ‘cuarta pregunta’ que les decía al comienzo. Es una frase hecha popular que tiene su origen en las preguntas que se hacían a los detenidos, siguiendo los hábitos procesales: 1ª, nombre y edad; 2ª, patria y profesión; 3ª, religión y estado; 4ª, rentas. El declarante siempre respondía que no tenía ningún dinero, que era pobre de solemnidad, y si volvía a aparecer alguna referencia al dinero, siempre el detenido respondía que estaba a la cuarta pregunta.

domingo, 14 de octubre de 2012

Esta crisis mata



No, no es un titular agresivo y atractivamente morboso para que usted se enganche  y lea este artículo. Es real, trágicamente verídico. Los medios no se quieren hacer eco de estos sucesos, parece que existe un acuerdo tácito para que reine el silencio. Dicen los psiquiatras y psicólogos que el suicidio es contagioso, que si se publican estas tragedias personales, el fracaso individual se proyectará en la sociedad. Mirar a otro lado o hacer de avestruz nunca ha resultado. Lo cierto es que los pocos estudios que hay sobre este triste hecho nos advierten de un crecimiento alarmante en Europa de personas que se quitan la vida por causa de la crisis. Italia, Grecia e Irlanda se llevan el desgraciado palmarés; y en España, Cataluña.
La casta política y la financiera comienzan a ver los dichosos ‘brotes verdes’ en esta larga recesión, pero los trabajadores parados, que han agotado las precarias prestaciones sociales, no pueden compartir ese optimismo, máxime si no pueden llevar a sus casas, si no les han desahuciado aún, un poco de comida para su prole. Más de 500 familias al día se quedan sin techo en España y los bancos siguen engrosando su parque inmobiliario sin rubor, sin vergüenza. Los mismos ciudadanos que están pagando sus devaneos corruptos con sus impuestos y con su hambre, pregunten en Cáritas, sufren su implacable e inagotable usura.
La clase media, ya maltrecha, pequeños empresarios, comerciantes, autónomos, funcionarios y trabajadores en general tienen que hacer malabarismos para llegar a mediados de mes sin números rojos en sus cuentas.  Si usted debe algo a su entidad bancaria, prepárese  para un sinfín de llamadas conminatorias y unos intereses galopantes. Y no hablemos de los derechos laborales que nos han quitado a decretazo después de años y años de lucha  para conseguir un poco de dignidad, ya arrebatada por esa casta política incapaz de gobernar, es decir, de poner freno a la ambición desmedida de las poderosas financias. Y no proteste porque será un intento de golpe de Estado, y la respuesta ejemplar ha sido ‘leña y punto’, muy  humana y más democrática. El ministro del gremio entusiasmado con sus uniformados, a los que usted y yo pagamos, les felicita por saber pegar tan bien. El presidente y su pequeña delfina se congratulan porque hay una mayoría silenciosa que no sale a protestar a las calles. Entre ellos supongo que se encontrarán: niños, muchísimos ancianos e impedidos que todavía esperan una ayuda prometida que nunca llega, pues antes hay que reparar los desafueros de la banca y sus preferentes. Nos quieren culpabilizar de esta maldita crisis, nos quieren hacer ver que nosotros hemos derrochado los dineros, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y un largo rosario de excusas para convencernos que tenemos lo que nos merecemos. Uno se pregunta en sus largas horas de vigilia ¿Qué habremos hecho para ser los ‘paganos’ de tantos dislates, corruptelas y mangoneos? Silencio, que los ricos son más ricos y más poderosos que antes. El común ha pasado de ser ciudadanos a vasallos del medievo.
De la Educación, Sanidad, subida de tasas universitarias desorbitadas y fuga de cerebros ni hablamos. Solo, y termino, les quiero contar la historia de Mariano, un albañil de 60 años, más de tres años en el paro. Un hombre trabajador, honrado y haciendo constantes cursillos sin ningún resultado. Una familia que mantener, y muchas noches de insomnio con sus lágrimas de rabia e impotencia. No aguantó más y decidió acabar con su vida, como muchos otros en esta Europa donde prima lo económico por encima de las personas. Menos mal que nos han concedido el Premio Nobel de la Paz. Es un alivio.  
Decía mi abuela que las penas con pan son menos penas. Qué nos queda, ah, aunque a alguien le pese, nos queda la palabra.